Llevaba bastante tiempo con antojo de pestiños. Pero nunca me decidía a hacerlos porque hay que freírlos. Me parece un jaleo porque la masa crece, a veces salpica y se necesita mucho aceite.
Así que en el grupo de la familia pedí la receta de pestiños que preparaba mi abuela. En internet hay muchas pero todas las que he visto o son muy complicadas o les faltan ingredientes.
Cuando nos compramos la freidora, vi la receta de pestiños de Cosori, pero los ingredientes y la preparación son distintos.
La que me pasaron estaba pensada para muchas personas, así que lo primero que hice fue reducir las cantidades a la mitad.
A continuación pongo los ingredientes, la preparación y cuento algunos incidentes que tuve en el primer intento.
Ingredientes:
- 1 huevo
- 1 yogur de limón (reservar el recipiente)
- El zumo de una naranja
- 1 vaso de yogur de aceite. Preferiblemente de aceite de oliva suave.
- 1 vaso de yogur de leche
- medio vaso de yogur de azúcar. Y cantidad aleatoria para espolvorearlos una vez echos
- 1 sobres de levadura Royal
- 1 cucharada de postre de matalauva / anís
- rayadura de la piel de medio limón
- Entre 500 y 800g de harina de trigo normal a demanda. Descubrí que pide más de lo que parece…
- 1 chupito de aguardiente de orujo
- Miel: para pintarlos una vez estén cocinados.
En la que yo preparé no usé ni el chupito ni la miel. Me gustan mucho más con azúcar que con miel.
Preparación:
Ahora toca ponerse el delantal, ya que el amasado se hace directamente con las manos.
- En un bol, iremos agregando todos los ingredientes. Es mejor poner en primer lugar la harina, hacer un agujero en el centro y ir añadiendo el resto.
Una vez echemos el yogur de limón, lo utilizaremos como vaso de medida de bastantes ingredientes. - Cuando estén todos los ingredientes, amasaremos un rato hasta conseguir una masa que no se nos pegue a las manos. Si no conseguimos esa densidad, agregar más harina. Si nos queda un poco seca significa que nos hemos pasado, pero se puede solucionar poniéndonos aceite en las manos y amasando un poco más.
Conseguida esta textura le damos forma de bola y la dejamos reposar durante 30 minutos tapada con un trapo. Es posible hacerlo sin reposo, la única diferencia es que no crecerán tanto y no quedarán tan esponjosos. - Sobre el mármol o cualquier superficie, estiramos con un rodillo la masa y la cortamos en cuadrados del tamaño de la palma de la mano aproximadamente, unos 15 centímetros de lado.
Doblamos dos esquinas del mismo borde hacia dentro para darles la forma. Vendrían a tener forma de triángulo con los bordes haciendo dos tubos. En la receta original se recomienda pegar bien las esquinas con un poco de agua, ya que al freírlos con aceite se acaban separando. En este caso no es necesario porque no se despegarán. - Colocar en la freidora de aire con el suficiente espacio entre ellos para que no se peguen entre sí. Hay que tener en cuenta que la masa crece un poco.
Ajustar la temperatura a 190 grados durante 10 minutos. Comprobar si están bien cocinados, si los hemos echo muy gruesos quizá hace falta algo más de tiempo.
Con las cantidades de esta receta necesité hacer dos tandas. Unos cinco pestiños por vez. Esto dependerá del tamaño de la freidora. - Mientras la masa está caliente, espolvorear con azúcar o pintar con miel.
Se suelen comer fríos, aunque calientes también están muy buenos.
Incidentes en el primer y segundo intento
La primera vez, me quedé bastante corto de harina. En la receta original ponía un kilo pero al reducir las cantidades dividí la cantidad de harina por dos, pero realmente necesité unos 800 gramos. No conseguía que la masa cogiese consistencia.
Al final me agobié y tiré la masa pensando que no era recuperable porque primero eché los ingredientes líquidos y por último los sólidos. Hablando con mi tía, me dijo que podría haber aprovechado la masa, ponerla en un molde, hornearla para hacer una especie de bizcocho pestiñero.
Cuando lo intenté por segunda vez, descubrí que seguramente podría haberlo solucionado echando más harina en el primer intento.
Cuando los hicimos por segunda vez, dije esto no puede volver a pasar, así que eché harina con alegría y nos pasamos un poco. Esto se nota porque al hacer la bola de masa, en la superficie quedan unas grietas de harina reseca.
Se soluciona poniéndonos aceite en las manos, mientras vamos recorriendo la superficie, o incluso sacando un poco de masa del interior y amasando de nuevo.
En la primera tanda con la freidora los pestiños me quedaron como sin acabar de cocer del todo. Le puse aceite a la masa, NO sé si fue porque no reposó lo suficiente, aunque la dejé un poco más de media hora.
En la segunda tanda, añadí aceite a la masa y también en las paredes de la cesta. Aquí se cocinaron bien y crecieron algo más.
A continuación os dejo unas fotos de los diferentes estados de la masa. Y el resultado final.
No sé cómo habrá salido el enfoque de las fotos ya que las hice yo. La forma es un tanto abstracta. Pero realmente esta masa me la he comido de mil maneras, en formato pestiño, vuñuelo, rosquilla…





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