He seguido estas propuestas de ideas con atención, pero nunca me había decidido a responder una de ellas. Ya fuese por falta de tiempo para desarrollar la idea o porque algunas preguntas eran demasiado personales. Pero ha dado la casualidad que tenía apuntado un esbozo de idea que puede encajar en esta propuesta de tema.
Siempre he pensado que mientras esté en condiciones me da un poco igual la duración de la estancia en este mundo. Ahora bien, si empiezan a fallar cosas que hacen que la calidad de vida empeore mucho, no lo tengo nada claro.
Aunque en mi caso particular, a nivel sensorial sin nada de vista y con pérdida de audición la cosa está como está. Pero al menos mentalmente diría que conservo todas las facultades…
No me gustaría llegado el momento poder ser una carga. Que ojo, la duda que siempre he tenido es. ¿La persona que está en esa situación se da cuenta de su degradación?
O somos los que estamos alrededor los que realmente tenemos conciencia de ello y los que apreciamos esa disminución de facultades, esa pérdida que indica que la persona a la que conocimos está dejando de ser la que era y se está convirtiendo en alguien totalmente diferente.
Otro pensamiento que siempre he tenido en relación a la muerte es que realmente me da igual lo que decidan hacer con mi cuerpo los que se queden por aquí. Creo que la incineración es el método más barato a largo plazo, también me daría igual si deciden donarlo a la ciencia. O si quieren hacer una barbacoa y oye, ¡antes de que se lo coman los gusanos que lo disfruten los humanos! ¡Que aquí hay carne para pasar un largo invierno!
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